Las Tardes tristes

Este silencio, condena el corazón.
El mar ya no calma al alma.
Donde existían palabras,
Existen lágrimas.
La suave melodía,
llora extrañando su inspiración,
aquellas risas se esfumaron,
con el ayer.
Borrando las memorias,
de las alegrías, el amor en las vidas.
Quedando solo nicotina y cafeína.
Tal vez para olvidar, o para recordar,
no lo sabe el corazón.
Cuando en las tardes tristes,
el amor se ha de marchar.
Autor: Ivanek Jiménez Márquez
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