Noche Tórrida.

El deseo nace en la mirada,
tirarnos la ropa,
morder los labios.
Llamar placer a la piel,
no mencionar el amor,
recorrer con los labios,
tu carne.
Humedeciendo tu matriz.
Mordiendo mi piel,
callas el sublime suspiro,
con el calor sofocante,
La fricción de la carne.
El deseo es voraz,
cuando acaricias mi piel,
mordiéndome los labios,
arañándome la espalda,
susurrando que penetre.
Clamas tanta excitación,
mezclas sexo con el amor,
susurras los poemas,
en sublime gritos,
He saciado tu placer.
Autor: Ivanek Jiménez Márquez.
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oncedeenero dijo
Y en la noche cálida,
cuando la piel es deseo,
sólo el suspiro explica
cuanto se siente adentro.
Y no hay fronteras.
Todo es posible
entre dos pieles que sienten
que desde adentro se puede.
Hemos podido
¡qué duda cabe!
trasuntamos en la piel
lo que no decimos
y que solo un suspiro interpreta...
Gracias, Iva querido, por compartir tan bellos poemas. Un besote
29 Abril 2009 | 03:59 PM